Otra vez, otravez caí en la misma trampa y de la misma manera, como una tonta, volví a caer en la trampa del ''amor'' y nose como salir, nose si decirselo, nose si callarme, no se si luchar, nose si rendirme, nose nada.
Otra vez volvía enamorarme, esta vez de unos ojos marrones, marrón oscuro pero precioso, de uan sonrisa perfecta, blanca y alineada, de una altura perfecta, de la edad adecuada y de un pelo en condiciones.
Él? Argentino, argentino de los pies a la cabeza; con ese acento tan acertado, con esa voz tan dulce, y esa piel tan suave. Nombre precioso pero que no voy a nombrar.
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